lunes, 30 de septiembre de 2013

Sky is not heaven...

A veces no prestamos suficiente atención a las cosas pequeñas de la vida. O grandes... Porque mira que es grande el cielo y no le hacemos mucho caso.

Sólo los agricultores, algunos marineros y el señor Maldonado le hacen cuentas, y sin embargo, es fascinante.

Pongamos por caso un atardecer, justo tras el paso de un frente lluvioso. Esas tardes que no prometen nada, y que de pronto, despejan sin venir a cuento, dejándonos una hermosa imagen de las nubes perezosas iluminadas por un sol otoñal. Aún queda tiempo para un corto paseo por el parque, pisando las hojas de los castaños (y mirando arriba por si las castañas...)

Siempre hay razones para mirar al cielo, y nos las saltamos todas.

¿Qué veis vosotros?

jueves, 26 de septiembre de 2013

Conciencia ciudadana

Paseando por el pueblo de Colomiers, me encontré este cartel en una rotonda:

El ayuntamiento, a través de su agencia de espacios públicos explica que ha tenido que talar el cedro que dominaba el centro de esta rotonda, por razones de seguridad. La rotonda es pequeña, y el cedro, con múltiples troncos, dominaba la calle y parte de la acera de alrededor. Al parecer había empezado a fisurarse, y tras un sesudo estudio, y viendo que el estado del tronco no mejoraba, se decidió talar este arbol sexagenario.

Lo curioso es que aquí, el ayuntamiento da explicaciones sobre sus decisiones, se somete al escrutinio público, y demanda comprensión, aparte de compensar la pérdida con otro árbol...

Y lo triste es que me parezca curioso...

Caracol presentando sus respetos en el tocón del cedro.

lunes, 23 de septiembre de 2013

jueves, 19 de septiembre de 2013

Setas

¿Os había hablado ya de las setas de mi pueblo?

"Y Caracol le dijo a Alicia mientras se alejaba: 'Un lado te hará crecer, y el otro te hará más pequeña'.

'¿Un lado de qué? ¿El otro lado de qué?' pensó Alicia para sí misma.

'De la seta', dijo Caracol, como si ella lo hubiera preguntado en voz alta; al instante siguiente, se había perdido de vista.

Alicia se quedó mirando pensativa la seta, tratando de averiguar cuáles eran sus dos lados; como era perfectamente redonda, no encontró la solución. Así que, al fin, extendió los brazos sobre ella tanto cuanto pudo, y cogió un trocito del borde con cada mano."

Adaptación libre del diálogo de la oruga, de Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carrol.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Toulouse

Lo que más me llamó la atención cuando vine a vivir a Toulouse hace un año, fue el clima.

Estando situada tan al interior, (mas o menos a medio camino entre el Atlántico y el Mediterráneo), me esperaba un clima más seco, como el de la meseta ibérica. Pero la orografía diferencia bastante lo que vemos en los mapas.

Setas en un jardín de Colomiers.

Francia es un país muy llano en general (si quitamos los Pirineos y los Alpes...) así que un frente lluvioso puede atravesarla por completo sin apenas despeinarse.

Una señal de ceda el paso cubierta de líquenes... No es que no se use mucho, bueno, a lo mejor sí...

Toulose recibe de lleno la lluvia de los frentes atlánticos, y los frentes cálidos del Mediterráneo también llegan hasta aquí. Por lo que, comparándola con su gemela al otro lado de los Pirineos; (más o menos se encuentra a la altura de Zaragoza), aquí no tenemos nada parecido al desierto de los Monegros.

Al contrario, aquí, después de un día de lluvia, crecen setas por todas partes, los muros y las aceras están cubiertas de musgo y líquenes, y la naturaleza se hace dueña de cada esquina.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Torla, puerta de los Pirineos

En Huesca se encuentra el pueblecito de Torla, entrada natural al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
¡Caracol, que te pierde el paisaje!
Es el segundo parque nacional más antiguo de España, declarado el 16 de agosto de 1918, mediante Real Decreto, con el nombre de Valle de Ordesa. En 1982, el Parque se amplió y se reclasificó bajo el nombre actual.
Mirando desde Torla a los Pirineos, lo primero que se aprecia es un enorme farallón que hace de frontera natural con Francia, y que cierra el valle al norte. El valle de Ordesa se encuentra al este de este enorme macizo calcáreo, y el valle de Bujaruelo, recorrido por el río Ara, se abre al oeste.
El acceso al parque de Ordesa en verano está fuertemente regulado, permitiéndose un máximo de 1800 visitantes al día, subiendo en autobús desde el pueblo de Torla.
La entrada a Bujaruelo, sin embargo, se realiza por una pista de grava, fácilmente accesible para turismos, que lleva a un recogido valle, siguiendo el río Ara. Este valle es un destino curioso para los turistas, igual de impresionante en cuanto al paisaje, pero mucho menos aglomerado.
En tiempos, Bujaruelo estuvo poblado, al levantarse en su interior el Hospital de San Nicolás, construido en torno al 1150 por la Orden de los Hospitalarios y alrededor del cual hubo poblamiento hasta el siglo XVIII.
En la actualidad todavía puede verse el puente románico, las ruinas de su maltrecha iglesia y el Mesón-Hospital, tantas veces reconstruido como destruido en el transcurso de las numerosas guerras con la vecina Francia.
Su riqueza natural evidente proviene de su aislamiento, y la buena conservación de sus bosques, hayedos, pinares, robledales... lo que lo convierte en refugio para muchas de las especies más amenazadas de Europa, como el oso pardo pirenaico, el urogallo, el quebrantahuesos, la perdiz nival, la nutria o el desmán de los Pirineos.Ya en tiempos napoleónicos, existió un proyecto para construir un paso carretero de montaña hacia el puerto de Bujaruelo, frontera con Francia donde llega la carretera del Col de Tentes y la estación de esquí de Gavarnie-Gèdre. Este proyecto fue definitivamente abandonado en la parte española hacia 1982, lo que permitió preservar en gran medida este precioso entorno.
La única manera de pasar a Francia desde este punto es caminando, un recorrido de tres horas hasta la raya, para bajar al otro lado hacia Gavarnie.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Col d'Aubisque

Subiendo desde Pau hacia los Pirineos se encuentra esta famosa cumbre para los aficionados a la bicicleta, y al Tour de Francia en particular.
El cartel del puerto
Es el paso más corto para cruzar desde Gavarnie hasta Torla, pueblos que en línea recta no distan más que unos catorce kilómetros, pero que para conectar por carretera obligan a recorrer 165 Km por puertos de montaña; unas tres horas y media de viaje.

El río bajo el puente de Napoleón, donde se practica Bungee jumping los jueves y los sábados.
El puerto ofrece la belleza del paisaje pirenaico, con sus valles de apetitosos pastos (si eres una vaca), que abarcan cuanto alcanza la vista, hasta las escarpadas cumbres que rozan el cielo. Las fotos no le hacen justicia.

Lo curioso de este paso, no son los carteles de información al ciclista, que informan del porcentaje de pendiente en cada tramo, y de cuántos kilómetros quedan hasta la cumbre.

Ni las esculturas alegóricas al deporte rey de las montañas.

Es el ganado que pasta en los prados altos durante el verano. Los caballos, burros, vacas y ovejas se hacen dueños de la zona, obligando a los conductores a apartarse, y a rodear a los tranquilos animales que se detienen a contemplar el paisaje en cualquier recodo de la carretera.

Estos están acostumbrados a los turistas, tanto que si te detienes en uno de los aparcamientos y abres el maletero, meten la cabeza dentro del coche para buscar comida...

...o te persiguen hasta que les des algo...

jueves, 5 de septiembre de 2013

Circo de Gavarnie

Esta vez nos vamos al circo, pero no al de tres pistas, sino al glaciar de Gavarnie.


Gavarnie (Gavarnia en occitano) es una comuna francesa de los Pirineos, fronteriza con España, que contiene parte del Parque Nacional de los Pirineos.


Dentro de él está el circo y cascada de Gavarnie, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto con el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, con el que hace frontera (al otro lado de la raya, en Huesca).



De un diámetro de seis kilómetros, esta muralla rocosa, maravilla de la naturaleza, es uno de los sitios más visitados de todos los Pirineos franceses. Y no es para menos.



El paseo, de una hora desde el pueblo de Gavarnie, nos lleva hasta la entrada al circo glaciar, donde la escala del paisaje te deja sin aliento (lo que no ha hecho la subida, que no es para tanto...)


Hay quien sube a los niños a lomos de un borrico, para que no se fatiguen... Todo facilidades, oiga...


Las diferentes capas sedimentarias que forman la montaña son claramente visibles. El terreno ha sido retorcido y elevado hasta más de 3.000 m de altitud.
La pared alcanza 1.500 m de altura desde el fondo del valle hasta algunas de las cumbres más altas del Pirineo, como el Pico Gran Astazu, el Pico Marboré, la Torre de Marboré, el Pico Casco de Marboré y el Pico Taillón.

Al fondo del circo se encuentra la Gran Cascada, el salto de agua más alto de toda Europa, y donde Caracol acudió a darse una ducha.


¡Qué fresquito!

lunes, 2 de septiembre de 2013

Rocamadour, del río al cielo.

Rocamadour, en occitano Ròc Amador, es un precioso pueblo del suroeste francés, enclavado en una pared de 150 metros sobre el río Alzou.
Caracol estuvo allí, cómo no.
Esta pequeña ciudad mariana, lugar de peregrinaje desde el siglo XII, ha sido visitada desde tiempos inmemoriales por ilustres peregrinos, como Enrique II de Inglaterra, Simón de Monforte, Blanca de Castilla y Luis IX de Francia, que venían a  venerar a la virgen negra, y la tumba de San Amadour.
Actualmente, esta "ciudadela de la Fé", es un destino turístico de primer orden, que con un millón y medio de visitantes por año, se sitúa entre los más frecuentados del país, justo detrás del Mont-Saint-Michel, la Cité de Carcassonne, la Torre Eiffel y el Castillo de Versailles.
El casco medieval, de callejuelas tortuosas, está guardado por cuatro puertas fortificadas (La puerta Salmón, Cabilière, del Hospital y de la Higuera).
Una escalera monumental, que los peregrinos han subido a veces de rodillas, conduce a la explanada de los santuarios, un pequeño espacio entre las rocas del risco, donde se agrupan la basílica de San Salvador, la cripta de San Amadour (ambas Patrimonio Mundial de la Humanidad), las capillas Santa Ana, San Blaise, San Juan Bautista, Notre Dame (donde se encuentra la virgen negra), y San Miguel.
Todo el conjunto es dominado desde las alturas por el Palacio de los Obispos de Tulle.
Un "Via Crucis" conduce al palacio, y a la cruz de Jerusalén, donde se ha habilitado un paseo y un mirador sobre el valle.
Y las vistas desde el palacio son para quitar el hipo... ¿a que si?