sábado, 28 de diciembre de 2013

Donibane Garazi - St Jean-Pied de Port - San Juan de Pie del Puerto

Elija cada cual el nombre que le cuadre, esta pequeña localidad de la baja Navarra (País Vasco Francés), está enclavada al pue del puerto de Ibañeta, que cruza los Pirineos desde Roncesvalles, y que forma parte del Camino de Santiago.

Un día de postal en los Pirineos Atlánticos.

Así que, haciendo un trocito del Camino Francés, pero en coche y en sentido equivocado, acabamos en Roncesvalles, para visitar el conjunto arquitectónico que forman la Colegiata, la Iglesia y el albergue de Peregrinos.

Después de la nevada del día anterior, el Silo de Carlomagno destila agua por la cubierta de piedra.

Desde Roncesvalles, se toma el puerto de Ibañeta para bajar al lado francés de los Pirineos, y se llega a San Juan. Caracol aprovechó para visitar la ciudadela fortificada de este pequeño pueblo estratégico en la defensa contra los españoles.

Donibane Garazi desde las estribaciones del camino de Ronda.

Entre las características de la villa, aparte de la omnipresencia de la concha de vieira, dado que es etapa del Camino de Santiago, y está llena de albergues de peregrinos, es que se encuentra en las cercanías de la región quesera de Iraty. Todos los prados están sembrados de ovejas, y el queso de Iraty goza de buena fama entre los quesos franceses.

St. Jean-Pied de Port desde el mirador de la ciudadela. Al fondo, a la izquierda, el paso hacia Roncesvalles (y el lugar por donde venía el enemigo).

lunes, 25 de noviembre de 2013

Albi

Caracol estuvo de visita en Albi, comuna del sur de Francia, Cabeza del departamento de Tarn, en la región de Midi-pyrénées, y sede del arzobispado. Una ciudad con más apellidos que algunas familias de alta nobleza, vaya.

Bañada por el río Tarn, las murallas de Albi han contemplado varios siglos de historia. Los monumentos más remarcables de su casco antiguo son la Catedral fortificada de Santa Cecilia, y el anexo palacio de la Berbie, antiguo palacio arzobispal, que dominan desde lo alto el centro histórico y el río. Albi tiene también el apelativo de "la villa rosa", por el color de los ladrillos que componen la mayor parte de sus edificios.

También es la villa natal de Henri d Toulouse-Lautrec, y alberga un museo que contiene (dicen), la mas importante colección de obras del autor postimpresionista. Debo volver a verlo, no me dio tiempo en un día, y Caracol me dijo que ya estaba cansado de visita turística.

En fin, Albi es sobre todo, un punto importante de la historia, porque su nombre está ligado a los adeptos al catarismo, los Albigeois, que sufrieron una violenta represión durante el siglo XIII por parte de la iglesia católica romana, conocida por el nombre de Cruzada de los Albigeois. De hecho, la catedral de Santa Cecilia fue construida por los católicos para luchar contra la "herejía" cátara. Por eso tiene un carácter tan imponente:

...Y si por fuera impone, por dentro, no os quiero ni contar...


jueves, 14 de noviembre de 2013

Caracoleando...

En mis viajes he podido comparar diferentes culturas, no todas tan lejanas, y esto suena más exótico de lo que es en realidad.

Pongamos por ejemplo un supermercado. Pasillos y pasillos repletos de productos, que con la globalización, son cada vez más parecidos. No está ahí la diferencia.

Las verduras, las conservas, los productos precocinados, los congelados... Poco a poco nos acercamos a la fila de cajas. También iguales en todas partes. Cinta transportadora, productos amontonados, sonrisa de la cajera (o cajero, también da igual). Y aquí comienzan las diferencias.

En Madrid yo me desesperaba, no era capaz de seguir el ritmo endemoniado con que la cajera de turno amontonaba mi compra al final de la cinta, a veces sobre la compra del cliente anterior, y siempre bajo la compra del siguiente. Pago con tarjeta, porque es más rápido, (¡espere un poco que guardo la cartera en el bolso...!) y hala, a embolsar como una loca, que el siguiente aluvión de compras ya está allí... Ni que decir tiene que salía del supermercado sin aliento, despeinada y estresada.

Fue un alivio al llegar a Valencia, el agobio de la gran ciudad atrás, las compras eran más calmadas. Daba tiempo a cotillear con la cajera, no era necesario despachar diez clientes por minuto.

Ahora en Toulose, no os podeis imaginar, lo de las cajas en este país es alucinante. Da igual dónde te pongas, que vas a tardar un montón. Aprendes a evitar las horas de más afluencia, porque no se van a apresurar por que haya más gente. Abren todas las cajas, y ya está. Y que todo siga su ritmo. Y si a la señora de delante le da por pagar con cheque, pues a esperar un ratito más, que hay que tomar los datos del pagador a mano en el dorso del cheque... Los cajeros de supermercado parecen escribanos.

Y cuando te toca a tí, poquito a poquito, sin estresarse. Hasta a mí, que soy un pato, me da tiempo a embolsar la compra, pagar y guardar la cartera tranquilamente.

Esta semana de vacaciones, mi primera visita a un supermercado en Valencia me ha confirmado que yo soy del género tranquilo... así, un poco caracol...

Caracol contemplando los tejados valencianos desde las Torres de Quart.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Cerrado por vacaciones

Es Todos los Santos, y en Francia también es fiesta. Me voy a ausentar una semanita y media a un lugar donde no funciona mi tarifa de datos... Es decir, que os quedáis sin blog unos días.

Recopilaré material y fotos del caracol, ya os enseñaré el album a la vuelta. ¡Sed buenos!

martes, 29 de octubre de 2013

Toulouse (otra vez)

Caracol está disfrutando de esta visita turística:

En la plaza del Capitolio, corazón de Toulouse, espantando a los transeúntes con su tamaño gigante.

Este edificio es la sede del ayuntamiento de Toulouse, y su construcción fue iniciada en 1190, con el objetivo de establecer una sede para el poder municipal.

La primera sede del Capitolio se encontraba en lo que es actualmente la Rue la Fayette, a la altura de La Poste. Posteriormente se fueron añadiendo construcciones nuevas y tirando otras, con lo que obtenemos un conjunto heterogéneo de edificios, donde el más antiguo que se conserva actualmente es la torre del Donjon, de 1525, antigua mazmorra y sede de los archivos municipales. Actualmente alberga también la oficina de turismo.

La fachada que se ve en la foto, detrás de Caracol, fue construida en 1750, por el arquitecto Guillaume Cammas, y está llena de simbolismo. Las ocho columnas de mármol que la adornan, representan los ocho primeros cónsules o capitolus, encargados en aquella época de dirigir cada uno de los ocho distritos en los que se dividía la ciudad. El objetivo de semejante obra era ocultar y armonizar el variopinto conjunto de edificios de que se componía la sede municipal.

Y aquí viene lo curioso. Una obra que se alarga tantos años en el tiempo, es normal que sufra ciertas vicisitudes políticas. Pues bien, para poder realizar la obra y la plaza anexa, se debió pedir permiso al rey Luis XIV, (sí, el Sol), que lo concedió bajo la condición de que la Place Royale incluyera una estatua ecuestre en su memoria. El pobre Roi Soleil murió de viejo en 1715, sin ver tan magna obra acabada.

El caso es que la plaza, además, se terminó en 1792, época convulsa donde las haya en la historia francesa, donde se llevaba cortar el pelo a la altura del cogote, y los reyes estaban mal vistos. Así que ni plaza real ni caballito de bronce; se quedó como plaza del Capitole, y alberga un caracol de lo más mono. ¿Qué os parece?

jueves, 24 de octubre de 2013

Cine: L'île de Black Mor

Un delicioso film de animación francés, realizado por Jean-François Laguionie, y estrenado en 2004.

Se trata de una película de animación tradicional, que cuenta la historia de Kid, un chaval que se escapa del orfanato donde está encerrado, en busca del tesoro de un pirata legendario: Black Mor. Es el tercer largometraje del productor, tras "Gwen et le Livre de sable" y "Le Château des singes".

En un orfanato que bien parece una cárcel, un joven sueña con las aventuras del pirata Black Mor, del cual un profesor les cuenta historias, de un viejo libro de piratería.

Finalmente escapa, y, con la ayuda de dos náufragos, Mac Gregor y La Ficelle, roban el velero de los guardacostas y parten a la aventura en compañía de un desertor, Taka, y del mono Jim.

Como en todas las películas de viajes, a lo largo del mismo, el personaje crece, madura y aprende que no todo es como lo espera, y que aquello en lo que tenía puesta su ilusión, no termina siendo lo que busca.

La demostración de que para contar una bella historia no hacen falta grandes medios, sino tener una bella historia que transmitir.

martes, 22 de octubre de 2013

...Y Juegos Gascones: Le Palet Gascon

Este último juego es el que exige más destreza de los juegos gascones que probé. También es el que más me gustó, más que nada porque en este conseguí puntuar. No sé por qué, siempre se me da mejor lo más difícil...

El juego se compone de un único bolo ligéramente cónico, de unos cinco centímetros de diámetro y treinta y cinco de altura, llamado "quilho". Sobre él se colocan tres monedas, o arandelas metálicas.

Los lances se realizan con un disco metálico con forma ligeramente alentejada, de unos diez centímetros de diámetro, con un peso máximo de 600 gramos, que se denomina palet.

Imagen obtenida del blog http://www.auboisdesludes.com/2011/02/01/palet-gascon/

Se lanza desde una distancia de diez, nueve o siete metros, según seas hombre, mujer o niño, y el objetivo es fácil: tumbar el quilho en dos intentos. La mecánica de la puntuación es aquí un poco más complicada.

Si las piezas metálicas al caer quedan más cerca del palet que del quilho, la puntuación es máxima: tres puntos. Si es al revés, un sólo punto, que se denomina puina.

Como cada jugador tiene dos lances, puede obtener un máximo de seis puntos por turno (después de un lance ganador, el quilho se coloca de nuevo con las monedas encima).

Si en el primer lance, el jugador consigue una puina, tiene dos opciones: pedir que se coloque de nuevo el quilho y lanzar, o intentar transformar el punto en tres; colocando el segundo palet más cerca de las monedas (o alejando el quilho). Estategia, amigos, estrategia...

jueves, 17 de octubre de 2013

Cine: Les Invincibles

La película de esta semana, con Gérard Depardieu a la cabeza del cartel.

El largometraje narra las desventuras de Momo (Atmen Kelif), que desde su vida de don nadie, acaricia el sueño de ser campeon de petanca.

Tras ingresar en el equipo nacional, comienza una suerte de viaje iniciático que le hace cuestionarse su escala de valores, la amistad, y el amor. La sociedad en la que se mueve queda retratada de manera un tanto cruel, como ignorante, retrógrada, machista y racista. Finalmente, y con la ayuda de sus verdaderos amigos, consigue dar una lección de integridad a todos aquellos que le menospreciaron.

Depardieu se parodia a sí mismo, en el papel de Jacky, veterano jugador de petanca que ha tocado fondo, como timador de poca monta, que utiliza las apuestas para ganar dinero, pero pierde todo lo demás. (Hilarante la escena de la oficina de inmigración en Argelia...)

Curiosas escenas de petanca, de los tópicos franceses, y de la vida de un inmigrante argelino que quiso cumplir su sueño y enderezó la vida de sus amigos.

A pesar de su aire costumbrista, y que no creo que se distribuya en un mercado internacional, es más que recomendable. Cuatro estrellitas.

lunes, 14 de octubre de 2013

Juegos gascones: Les quilles au Maillet

En el festival de juegos gascones probé otro juego, similar al que os comenté hace unos días. La mecánica es similar, se trata de derribar unos bolos, o quilles, por medio de un cilindro de madera, o maillet.

En este caso, la disposición del terreno de juego, y sobre todo el método de puntuación, varían un poco. Los bolos se disponen en una zona de tiro, denominada pité, en la que se traza una línea blanca paralela a la línea de tiro, y se colocan los seis bolos en dos filas de tres. Los tres de delante, que deben medir unos cincuenta centímetros de altura, se colocan a un metro de la línea blanca, espaciados treinta centímetros entre ellos. Justo detrás, a treinta centímetros, se coloca la segunda fila de tres bolos, éstos miden unos cincuenta y cinco centímetros.

La línea de tiro, a diez metros de la línea blanca para los hombres, nueve para las mujeres y siete para los niños.


El juego consiste en derribar cinco bolos - cinco -, por medio de un máximo de tres lanzamientos de maillet. Se juega en individual con tres maillets, o en equipos de tres tiradores, con un lanzamiento cada uno. Se puntúa únicamente si al final de los tres lances queda en pie uno, y sólo uno, de los bolos.

El lance debe realizarse de tal modo que el maillet caiga detrás de la línea blanca, así que hace falta un poco de fuerza, además de precisión. Complicadillo, ¿eh?

jueves, 10 de octubre de 2013

Cine: Eyjafjallajökull (El volcán)

He vuelto a ir al cine. Nunca he sido muy cinéfila, la verdad, pero confieso que el precio de las entradas me tenía un poco más alejada de las salas últimamente. Y es que pagar más de diez euros la entrada normalita (olvídate del 3D), con unas palomitas de maíz, por sentarte en una sala oscura a que te cuenten una historia que a lo mejor no te dice nada, me parece un poco jugársela. Prefiero salir a cenar.

Así que, salvo las de Pixar, Dreamworks, y las franquicias de Marvel, no veo nada más. Y ya es bastante.

Pero ahora que vivo en Colomiers, y tengo un cine de barrio a mano, con unas butacas razonablemente cómodas, y una oferta variada, me he puesto a gastar abonos, que a 4,20€ la película está bastante mejor... La pega (si tiene alguna), que ahora veo el cine en francés. Que tampoco está tan mal...

La película de la semana lleva por título el nombre de ese volcán islandés que en abril del 2010 sumió en el caos el tráfico aéreo de toda europa. Según la embajada islandesa, esto se pronuncia É-YA-FIAT-LA-YEU-KEUTL. Más o menos.

Y el argumento de esta road-movie (como no podía ser de otra manera), es el siguiente: Una pareja de divorciados que se odian hasta el aburrimiento (y he elegido la palabra a propósito), vuelan hacia Corfú (Grecia), para asistir a la boda de su única hija. Que tambien es capricho de la niña, invitar a los dos padres, que se odian a muerte, y querer casarse con el vestido de boda de la madre.

Cuando su vuelo se desvía y aterrizan en Munich, comienza la carrera por llevar el vestido de novia desde Alemania, por carretera, intentando engañarse el uno al otro continuamente.

Un poco cargante al principio, con una violencia gratuita entre los dos protagonistas que no es normal, el argumento da paso a unos pocos golpes graciosos, con algún momento tierno, como un espejismo que se despeja con otra pulla de la pareja. Es evidente la inspiración en "La guerra de los Rose", de Danny DeVito.

Vaticino el remake a la americana, porque el despliegue de medios para rodar por toda Europa lo merece; recorrido turístico por Alemania, Austria (donde destrozan un Porsche Panamera, así, por las buenas, ¡ay!), y Croacia, localización que se hace pasar por Eslovenia, Albania y Grecia. Persecuciones por carretera, robo de coches de policía, camionetas y hasta una avioneta (las imágenes aéreas de los bosques croatas son impagables), terminando en la detención de los protagonistas por los guardacostas griegos, que los toman por inmigrantes albaneses... En fin, que el argumento se sostiene con dos pinzas de tender la ropa, pero para pasar el rato, vale.

martes, 8 de octubre de 2013

Juegos gascones: Le Rampeau de l'Astarac

Este fin de semana he participado en un festival de juegos Gascones, donde he tenido la oportunidad de probar tres diferentes juegos de destreza de los de toda la vida (es decir, palos, piedras y puntería...)

El juego que os voy a explicar hoy, se denomina Rampeau, y se juega en la zona oeste del departamento de Gers, el Astarac, alrededor de Mirande. "Lo Rampeu" en occitano designa el juego, y la partida de desempate final del mismo.

El juego se compone de seis bolos o quilles de madera, dispuestos en forma de "T" y espaciados unos treinta centímetros entre ellos. Los tres bolos más pequeños se colocan paralelos a la línea de tiro, y los más grandes, en fila tras el bolo pequeño del centro.

La línea de tiro se traza a diez metros de la primera fila de bolos (para los hombres). Se traza otra línea a sólo nueve metros para las mujeres, y a siete para los niños. No olvidemos que este es un juego rural, en el que tradicionalmente han participado siempre hombres...

El objetivo del juego es derribar el mayor número de bolos por medio del lanzamiento de otra pieza de madera denominada maillet, un cilindro de unos siete centímetros de diámetro por treinta de longitud, que pesa unos 700 a 900 gramos.

La partida se juega en diez lances, lanzando cada jugador o equipo por turnos, y sumando un punto por bolo derribado. Después de cada lanzamiento, se recuperan los bolos en su posición original, y se lanza otra vez.

Es extraño lanzar otro bolo, pero cuando te acostumbras al peso y al efecto del maillet, ¡resulta hasta divertido!

jueves, 3 de octubre de 2013

Fauna de autopista

Al leer esto seguro que habéis pensado en erizos (planos), zorros, cuervos, y algún sapo.

¿Y qué pasa con la fauna que no vemos desde el coche? ¿Ésa de la que sólo nos acordamos a la hora de lavarlo?

Aquí está el resultado de 1500 Km de carretera un fin de semana de Septiembre...

¡Puagh!

La jornada internacional sin coches se celebró el pasado domingo 22 de Septiembre.

Si la hubiera cumplido, todos estos bichos estarían vivos. (Mi viaje fue ese fin de semana...)

¿Me culpo por incívica, o me felicito por contención de plagas?

Ahí queda eso. He de decir en mi descargo que no atropellé ningún erizo...

Hasta luego, que me voy a lavar el coche con una escoba de pelo duro.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Sky is not heaven...

A veces no prestamos suficiente atención a las cosas pequeñas de la vida. O grandes... Porque mira que es grande el cielo y no le hacemos mucho caso.

Sólo los agricultores, algunos marineros y el señor Maldonado le hacen cuentas, y sin embargo, es fascinante.

Pongamos por caso un atardecer, justo tras el paso de un frente lluvioso. Esas tardes que no prometen nada, y que de pronto, despejan sin venir a cuento, dejándonos una hermosa imagen de las nubes perezosas iluminadas por un sol otoñal. Aún queda tiempo para un corto paseo por el parque, pisando las hojas de los castaños (y mirando arriba por si las castañas...)

Siempre hay razones para mirar al cielo, y nos las saltamos todas.

¿Qué veis vosotros?

jueves, 26 de septiembre de 2013

Conciencia ciudadana

Paseando por el pueblo de Colomiers, me encontré este cartel en una rotonda:

El ayuntamiento, a través de su agencia de espacios públicos explica que ha tenido que talar el cedro que dominaba el centro de esta rotonda, por razones de seguridad. La rotonda es pequeña, y el cedro, con múltiples troncos, dominaba la calle y parte de la acera de alrededor. Al parecer había empezado a fisurarse, y tras un sesudo estudio, y viendo que el estado del tronco no mejoraba, se decidió talar este arbol sexagenario.

Lo curioso es que aquí, el ayuntamiento da explicaciones sobre sus decisiones, se somete al escrutinio público, y demanda comprensión, aparte de compensar la pérdida con otro árbol...

Y lo triste es que me parezca curioso...

Caracol presentando sus respetos en el tocón del cedro.

lunes, 23 de septiembre de 2013

jueves, 19 de septiembre de 2013

Setas

¿Os había hablado ya de las setas de mi pueblo?

"Y Caracol le dijo a Alicia mientras se alejaba: 'Un lado te hará crecer, y el otro te hará más pequeña'.

'¿Un lado de qué? ¿El otro lado de qué?' pensó Alicia para sí misma.

'De la seta', dijo Caracol, como si ella lo hubiera preguntado en voz alta; al instante siguiente, se había perdido de vista.

Alicia se quedó mirando pensativa la seta, tratando de averiguar cuáles eran sus dos lados; como era perfectamente redonda, no encontró la solución. Así que, al fin, extendió los brazos sobre ella tanto cuanto pudo, y cogió un trocito del borde con cada mano."

Adaptación libre del diálogo de la oruga, de Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carrol.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Toulouse

Lo que más me llamó la atención cuando vine a vivir a Toulouse hace un año, fue el clima.

Estando situada tan al interior, (mas o menos a medio camino entre el Atlántico y el Mediterráneo), me esperaba un clima más seco, como el de la meseta ibérica. Pero la orografía diferencia bastante lo que vemos en los mapas.

Setas en un jardín de Colomiers.

Francia es un país muy llano en general (si quitamos los Pirineos y los Alpes...) así que un frente lluvioso puede atravesarla por completo sin apenas despeinarse.

Una señal de ceda el paso cubierta de líquenes... No es que no se use mucho, bueno, a lo mejor sí...

Toulose recibe de lleno la lluvia de los frentes atlánticos, y los frentes cálidos del Mediterráneo también llegan hasta aquí. Por lo que, comparándola con su gemela al otro lado de los Pirineos; (más o menos se encuentra a la altura de Zaragoza), aquí no tenemos nada parecido al desierto de los Monegros.

Al contrario, aquí, después de un día de lluvia, crecen setas por todas partes, los muros y las aceras están cubiertas de musgo y líquenes, y la naturaleza se hace dueña de cada esquina.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Torla, puerta de los Pirineos

En Huesca se encuentra el pueblecito de Torla, entrada natural al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
¡Caracol, que te pierde el paisaje!
Es el segundo parque nacional más antiguo de España, declarado el 16 de agosto de 1918, mediante Real Decreto, con el nombre de Valle de Ordesa. En 1982, el Parque se amplió y se reclasificó bajo el nombre actual.
Mirando desde Torla a los Pirineos, lo primero que se aprecia es un enorme farallón que hace de frontera natural con Francia, y que cierra el valle al norte. El valle de Ordesa se encuentra al este de este enorme macizo calcáreo, y el valle de Bujaruelo, recorrido por el río Ara, se abre al oeste.
El acceso al parque de Ordesa en verano está fuertemente regulado, permitiéndose un máximo de 1800 visitantes al día, subiendo en autobús desde el pueblo de Torla.
La entrada a Bujaruelo, sin embargo, se realiza por una pista de grava, fácilmente accesible para turismos, que lleva a un recogido valle, siguiendo el río Ara. Este valle es un destino curioso para los turistas, igual de impresionante en cuanto al paisaje, pero mucho menos aglomerado.
En tiempos, Bujaruelo estuvo poblado, al levantarse en su interior el Hospital de San Nicolás, construido en torno al 1150 por la Orden de los Hospitalarios y alrededor del cual hubo poblamiento hasta el siglo XVIII.
En la actualidad todavía puede verse el puente románico, las ruinas de su maltrecha iglesia y el Mesón-Hospital, tantas veces reconstruido como destruido en el transcurso de las numerosas guerras con la vecina Francia.
Su riqueza natural evidente proviene de su aislamiento, y la buena conservación de sus bosques, hayedos, pinares, robledales... lo que lo convierte en refugio para muchas de las especies más amenazadas de Europa, como el oso pardo pirenaico, el urogallo, el quebrantahuesos, la perdiz nival, la nutria o el desmán de los Pirineos.Ya en tiempos napoleónicos, existió un proyecto para construir un paso carretero de montaña hacia el puerto de Bujaruelo, frontera con Francia donde llega la carretera del Col de Tentes y la estación de esquí de Gavarnie-Gèdre. Este proyecto fue definitivamente abandonado en la parte española hacia 1982, lo que permitió preservar en gran medida este precioso entorno.
La única manera de pasar a Francia desde este punto es caminando, un recorrido de tres horas hasta la raya, para bajar al otro lado hacia Gavarnie.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Col d'Aubisque

Subiendo desde Pau hacia los Pirineos se encuentra esta famosa cumbre para los aficionados a la bicicleta, y al Tour de Francia en particular.
El cartel del puerto
Es el paso más corto para cruzar desde Gavarnie hasta Torla, pueblos que en línea recta no distan más que unos catorce kilómetros, pero que para conectar por carretera obligan a recorrer 165 Km por puertos de montaña; unas tres horas y media de viaje.

El río bajo el puente de Napoleón, donde se practica Bungee jumping los jueves y los sábados.
El puerto ofrece la belleza del paisaje pirenaico, con sus valles de apetitosos pastos (si eres una vaca), que abarcan cuanto alcanza la vista, hasta las escarpadas cumbres que rozan el cielo. Las fotos no le hacen justicia.

Lo curioso de este paso, no son los carteles de información al ciclista, que informan del porcentaje de pendiente en cada tramo, y de cuántos kilómetros quedan hasta la cumbre.

Ni las esculturas alegóricas al deporte rey de las montañas.

Es el ganado que pasta en los prados altos durante el verano. Los caballos, burros, vacas y ovejas se hacen dueños de la zona, obligando a los conductores a apartarse, y a rodear a los tranquilos animales que se detienen a contemplar el paisaje en cualquier recodo de la carretera.

Estos están acostumbrados a los turistas, tanto que si te detienes en uno de los aparcamientos y abres el maletero, meten la cabeza dentro del coche para buscar comida...

...o te persiguen hasta que les des algo...

jueves, 5 de septiembre de 2013

Circo de Gavarnie

Esta vez nos vamos al circo, pero no al de tres pistas, sino al glaciar de Gavarnie.


Gavarnie (Gavarnia en occitano) es una comuna francesa de los Pirineos, fronteriza con España, que contiene parte del Parque Nacional de los Pirineos.


Dentro de él está el circo y cascada de Gavarnie, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto con el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, con el que hace frontera (al otro lado de la raya, en Huesca).



De un diámetro de seis kilómetros, esta muralla rocosa, maravilla de la naturaleza, es uno de los sitios más visitados de todos los Pirineos franceses. Y no es para menos.



El paseo, de una hora desde el pueblo de Gavarnie, nos lleva hasta la entrada al circo glaciar, donde la escala del paisaje te deja sin aliento (lo que no ha hecho la subida, que no es para tanto...)


Hay quien sube a los niños a lomos de un borrico, para que no se fatiguen... Todo facilidades, oiga...


Las diferentes capas sedimentarias que forman la montaña son claramente visibles. El terreno ha sido retorcido y elevado hasta más de 3.000 m de altitud.
La pared alcanza 1.500 m de altura desde el fondo del valle hasta algunas de las cumbres más altas del Pirineo, como el Pico Gran Astazu, el Pico Marboré, la Torre de Marboré, el Pico Casco de Marboré y el Pico Taillón.

Al fondo del circo se encuentra la Gran Cascada, el salto de agua más alto de toda Europa, y donde Caracol acudió a darse una ducha.


¡Qué fresquito!

lunes, 2 de septiembre de 2013

Rocamadour, del río al cielo.

Rocamadour, en occitano Ròc Amador, es un precioso pueblo del suroeste francés, enclavado en una pared de 150 metros sobre el río Alzou.
Caracol estuvo allí, cómo no.
Esta pequeña ciudad mariana, lugar de peregrinaje desde el siglo XII, ha sido visitada desde tiempos inmemoriales por ilustres peregrinos, como Enrique II de Inglaterra, Simón de Monforte, Blanca de Castilla y Luis IX de Francia, que venían a  venerar a la virgen negra, y la tumba de San Amadour.
Actualmente, esta "ciudadela de la Fé", es un destino turístico de primer orden, que con un millón y medio de visitantes por año, se sitúa entre los más frecuentados del país, justo detrás del Mont-Saint-Michel, la Cité de Carcassonne, la Torre Eiffel y el Castillo de Versailles.
El casco medieval, de callejuelas tortuosas, está guardado por cuatro puertas fortificadas (La puerta Salmón, Cabilière, del Hospital y de la Higuera).
Una escalera monumental, que los peregrinos han subido a veces de rodillas, conduce a la explanada de los santuarios, un pequeño espacio entre las rocas del risco, donde se agrupan la basílica de San Salvador, la cripta de San Amadour (ambas Patrimonio Mundial de la Humanidad), las capillas Santa Ana, San Blaise, San Juan Bautista, Notre Dame (donde se encuentra la virgen negra), y San Miguel.
Todo el conjunto es dominado desde las alturas por el Palacio de los Obispos de Tulle.
Un "Via Crucis" conduce al palacio, y a la cruz de Jerusalén, donde se ha habilitado un paseo y un mirador sobre el valle.
Y las vistas desde el palacio son para quitar el hipo... ¿a que si?